Alberto Panaggio

Desde el Colegio de Técnicos de la Provincia de Buenos Aires Distrito 5 compartimos la historia de Alberto Panaggio, Maestro Mayor de Obras (T-16436), quien lleva más de 40 años ejerciendo la profesión.

Su vínculo con la construcción comenzó desde muy joven, a partir de un interés que fue creciendo hasta convertirse en una verdadera vocación. “Siempre me gustó el mundo de la obra y la construcción”, cuenta Alberto al recordar sus primeros pasos.

Su formación comenzó en la Escuela Técnica Nº 1, donde eligió la especialidad Construcciones. Luego de completar el ciclo básico, continuó con el ciclo superior y obtuvo su título de Maestro Mayor de Obras en 1981. Un año después se matriculó y comenzó a ejercer profesionalmente.

Los primeros pasos

Como ocurre con muchas historias profesionales, los comienzos no fueron sencillos. Alberto no provenía de una familia vinculada a la construcción y tuvo que abrirse camino por sus propios medios.

“Los comienzos no fueron fáciles. Yo no venía de una familia vinculada a la construcción, y eso hacía más difícil insertarse y conseguir trabajo”, recuerda.

En ese camino encontró también personas que fueron fundamentales. Entre ellas, otro Maestro Mayor de Obras, de mayor experiencia, que lo acompañó y le dio una mano durante sus primeros años.

“Todo esfuerzo tiene su recompensa y uno lo valora con el tiempo”, afirma.

Su historia también permite conocer cómo fue cambiando el ejercicio profesional. En aquellos años, los técnicos, arquitectos e ingenieros estaban nucleados en el Consejo Profesional de la Ingeniería y, al recibirse, los técnicos obtenían inicialmente una matrícula como constructores.

Para acceder posteriormente a la matrícula de proyecto y dirección era necesario acreditar experiencia profesional, incluyendo obras ejecutadas y una determinada cantidad de metros cuadrados certificados.

Era una manera de adquirir experiencia en el ejercicio concreto de la profesión antes de asumir nuevas responsabilidades.

Una profesión que se aprende haciendo

Conseguir los primeros trabajos tampoco era sencillo. El boca en boca y los vínculos profesionales eran fundamentales para comenzar a construir una trayectoria.

En el caso de Alberto, sus primeros trabajos estuvieron vinculados principalmente al gabinete, pero con el tiempo descubrió que también disfrutaba estar al frente de las obras.

“Me entusiasmó el tema de encabezar la obra”, cuenta.

Entre las distintas áreas de la profesión, encontró una especial afinidad con el cálculo y las estructuras de hormigón armado, campo en el que comenzó a especializarse y que se convirtió en una parte importante de su recorrido profesional.

Después de más de cuatro décadas de ejercicio, su experiencia refleja algo esencial de la profesión técnica: la formación es el punto de partida, pero el conocimiento también se construye con la práctica, la experiencia y el aprendizaje permanente.

La historia de Alberto es, en definitiva, la historia de una vocación que se transformó en profesión y de una trayectoria construida con esfuerzo, dedicación y compromiso.

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