COLEGIO DE TÉCNICOS
COLEGIO DE TÉCNICOS

Ezequiel Ravey

En una nueva entrega de “Técnicos en Primera Persona”, conversamos con el Maestro Mayor de Obras Ezequiel Ravey, quien lleva más de 20 años de trayectoria en el ejercicio de la profesión.

Actualmente trabaja en Mar del Plata, Mar Chiquita y Miramar, donde junto a su socia desarrollan tareas de proyecto, dirección de obra, jefatura de obras externas y representación técnica en obras públicas y privadas.

Una vocación que viene de familia

En el caso de Ezequiel, la elección de la carrera técnica no fue casual. Su vínculo con la construcción comenzó mucho antes de ingresar a la escuela.

“Mi abuelo y mi padre eran albañiles. Pasé toda mi infancia acompañándolos en las obras, sobre todo en los veranos”, recuerda.

Esa experiencia temprana despertó su interés por entender los procesos constructivos desde una mirada más profunda.

“Elegí la escuela técnica y la orientación en Construcciones porque ya tenía esa pasión por la obra y quería comprender mejor cómo funcionaba todo”, explica.

El acompañamiento familiar fue clave en ese camino: “Siempre me apoyaron. De alguna manera, esa historia familiar continuó en mi recorrido profesional”.

El desafío de dar el primer gran paso

Como en muchas trayectorias, hubo un momento que marcó un antes y un después. Para Ezequiel, ese punto de inflexión llegó cuando decidió iniciar un proyecto junto a su socia.

El desafío fue asumir responsabilidades en una planta industrial de alimentos en el Parque Industrial, enfrentándose a tareas que hasta ese momento no habían realizado.

“Tuvimos que apoyarnos en las herramientas que habíamos aprendido y adaptarnos sobre la marcha. Fue un desafío grande, tanto personal como profesional”, cuenta.

La experiencia no solo resultó exitosa, sino que también impulsó el crecimiento del estudio.

“A partir de ahí nuestra carrera se profesionalizó mucho más y empezaron a llegar nuevas oportunidades”, destaca.

La profesión como forma de mirar el mundo

Con los años, el ejercicio de la profesión no solo le dio herramientas técnicas, sino que también transformó su manera de pensar y vincularse.

“Desarrollás una mirada más técnica, pero también aprendés a entender a las personas, a vincularte con quienes forman parte de cada proyecto”, explica.

En ese sentido, remarca que cada obra implica interactuar con distintos actores —obreros, colegas, profesionales— y que esa dinámica requiere habilidades que van más allá de lo técnico.

El valor del trabajo compartido

Uno de los aspectos que más destaca de su formación en la escuela técnica es el vínculo que se genera entre compañeros.

“Los lazos que se construyen son muy fuertes. En muchos casos duran toda la vida”, señala.

De hecho, su propio recorrido es un ejemplo de ello: hoy comparte su desarrollo profesional con quien fue parte de su formación.

Aprender todos los días

Cuando piensa en su camino, Ezequiel reconoce que la formación no termina con el egreso.

“Uno cree que sabe mucho cuando termina, pero en realidad el aprendizaje continúa todos los días”, afirma.

Por eso, destaca la importancia de enfrentar los desafíos con apertura y disposición para seguir creciendo.

Un consejo para quienes empiezan

Para quienes están dando sus primeros pasos en la profesión, su mensaje es claro:

Hay que avanzar con paciencia, entender que el proceso es gradual y que siempre van a aparecer desafíos”.

También subraya dos valores fundamentales en el ejercicio profesional:

👉 la humildad, para seguir aprendiendo
👉 y el respeto, para trabajar con todos los actores que forman parte de una obra

“Desde los obreros hasta los profesionales, todos cumplen un rol importante”, concluye.

Encontrar el equilibrio

Fuera del trabajo, Ezequiel busca desconectar en actividades simples: disfrutar del aire libre, compartir tiempo en su casa o con amigos.

Espacios necesarios para recargar energías y volver a encarar cada proyecto con la misma pasión que lo acompaña desde sus primeros años en la obra.

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